
Otra vez este tiempo de las reverendas. Increible que estemos en primavera; supuestamente debería haber flores, solcito y una que otra nube loca dando vueltas por ahí... no un nubarrón de proporciones apocalípticas lleno de lluvia y viento frío.
La verdad la lluvia no me molesta, son las nubes, esas nubes plomas chillón que dejan ciega a la gente. Son terribles, y además increíblemente deprimentes y maltratadoras de ánimo. Ahora hay de esas nubes, pero menos mal que de vez en cuando se asoma el sol, y se ve todo más alegre.
Me gustaría vivir en una parte donde o lloviera o hubiera sol: nada de nubes plomas.
La lluvia me encanta, sobretodo cuando llueve bien fuerte, y el viento hace que la lluvia golpee furiosa los vidrios y el techo. No hay nada mejor que llegar toda mojada a la casa, calada hasta los huesos; cambiarse de ropa; envolverse bien en un chal; preparse una buena taza de té con cáscaras de naranja... y sentarse en un sofá cómodo a leer un libro con la tormenta de fondo. La lluvia es mágica, llena de recuerdos que cobran vida en cada tormenta. Cuando pienso en lluvia, me acuerdo de los picarones con chancaca y naranja, de los calzones rotos, del crepitar de la estufa a leña en el campo, los árboles que se mecen como si fueran juncos con el viento, y de tantos libros que he leido al son de la lluvia.
Pero qué sería del mundo sin los días soleados. Después de la tormenta siempre sale el sol, aunque no siempre, porque a veces (¡para variar!) se quedan esas siempre tan desagradables nubes plomo chillón. Volviendo a los dias soleados, aaaaahh... los dias soleados de primavera, o en cualquier época del año; son tan relajantes y llenadores de energía, el ánimo sube hasta lo más alto, como queriendo alcanzar al sol; dan ganas de salir a pasear bajo los árboles de la plaza, de respirar profundo y disfrutar lentamente, de cantar junto con los pajaritos. El sol también me trae recuerdos bonitos: muffins de frambuesa, jugo de frambuesa, la casa de la abuela, la gira por el norte... cosas felices y un sentimiento " naranjo" ( no sé como describirlo, es naranjo).
Yo soy de la opinión que no se puede vivir todo el año con sol, o todo el año con lluvia. Un poco de cada uno cada cierto tiempo es lo mejor, lo suficiente para echar un poco de menos la lluvia cuando hay mucho sol, y viceversa. Pero creo que podría vivir perfectamente sin esas nubes plomas chillón (que son casi permanentes en Temucópolis); así como en el tiempo, lo de la lluvia y el sol se puede aplicar a la vida: dias soleados y días de lluvia son necesarios e ineludibles; los dias de nubes plomas chillonas es mejor evitarlos. O hay sol, o hay lluvia; hay que disfrutar lo mejor de cada uno, y en el caso de la vida aprender y disfrutar.






Anoche fuí a una bella fiesta. Estaba preparado el vals de la quinceañera. Una lluvia fuerte empapaba la terraza donde se realizaría éste. Tiene su emoción estar 70 gentes como pollitos reunidos protegiéndose de la lluvia. Al fin cesó y pudimos apreciar el baile. Bendita lluvia! Hoy también llueve mientras te escribo, pero el otoño está por llegar. Bienvenido sea el cambio de aires y el canto de la naturaleza entera.
Un saludo cariñoso, Lucía, como siempre, lindos tus post.
Hay un dicho que de decía alguien a quien quise mucho: "no hay sábado sin sol ni amor sin sufrimiento" Sirve para recordar que een el amor y en el clima no existe lo ideal. Los días feos se alternan con los hermosos y azules. Atesoremos cielos azules y soles radiantes para reserva de nuestro corazón, para que, cuando vengan los días negros tengamos un fuego que abrigue nuestro corazón.